Nadie me lo dijo

Esto de ser madre primeriza tiene sus desventajas porque por mucho que hayamos tenido a alguien cercano en estas circunstancias no sabemos a lo que nos enfrentamos hasta que lo vivimos en primera persona. En mi caso personal, por ejemplo, la frase “más difícil que un parto” carece de la intensidad con que se suele utilizar, pues sinceramente el “expulsivo” en sí (que es como llaman al momento en que, por fin, el niño sale) fue muchísimo más sencillo de lo que todo el mundo pintaba. Tal como suelen decir, cada embarazo, cada parto, cada niño y cada madre son diferentes y yo fui una de las afortunadas. Sin embargo, hay algunas cosillas que he podido constatar y que creo que pueden ser útiles para las que se acercan al “gran momento” del nacimiento.

1. Un embarazo pasado por agua conlleva un parto y post parto feliz. He de reconocer que los tres primeros meses me sentí fatal y era incapaz de levantarme del sofá, salvo para ir corriendo al lavabo a devolver lo que se me hubiese ocurrido ingerir, pero a partir del cuarto mes, cuando ya comencé a ser yo de nuevo, volví a mi rutina de gimnasio sin zapatillas, es decir, a “patita pelá”, con un bañador, un gorrito y mucha agua alrededor. Natación y aquagym fueron mis compañeras de viaje hasta bien avanzado el octavo mes y, deduzco que gracias a eso tanto el parto como la recuperación posterior fueron de maravilla. Mi niño nació a las 8.15 y a mediodía estaba yo caminando por los pasillos.

2. Las contracciones siempre pueden doler más. Caminar es la mejor ayuda para acelerar las contracciones y para que el proceso de parto se desarrolle de manera fluida. La comadrona del curso de pre-mamás nos había advertido: “sin contracciones no hay parto”. Y todas le miramos con cara de pregunta y sólo una logró formularla: “¿y cómo son las contracciones?”. La respuesta, a mi entender, fue un poco ambigua: “Como un dolor de regla pero más fuerte”. Lo cierto es que no tienen ni punto de comparación. Es un dolor indescriptible, pero que hasta un cierto punto se pueden tolerar bien. Y digo hasta cierto punto porque recuerdo que al entrar en urgencias por mi propio pie después de caminar unas 10 calles, yo creía que tenía un master en contracciones. Iba ya dilatada de 7 cm y me preguntaron si quería la anestesia. Le dije a la enfermera que si esto de las contracciones era así como lo que estaba sintiendo, aun podría aguantar, pero que como no sabía de estas cosas, que prefería esperar para darle una respuesta. Di cuatro vueltas por los pasillos de urgencias y el dolor se volvió tan bestial que accedí a la epidural a pesar del pánico que esta me inspiraba. El mundo se volvió color de rosas… Acabaron los mareos, los vómitos y ese dolor punzante, envolvente e inespecífico, que ahora subía como una ola, alcanzaba su pico y me dejaba en paz en cuestión de un minuto y que, por cierto, hoy soy incapaz de recordar. El cuerpo es sabio y olvida pronto ese dolor.

3.  El romanticismo de la lactancia comienza la tercera semana. La magia del momento del parto te envuelve. En mi caso, pude estirar los brazos para extraer yo misma a mi pequeño Darío para ponerlo al pecho cuanto antes y fomentar así el apego. Pero a los pocos minutos, las lágrimas de emoción se convirtieron en la evidencia de un dolor inaguantable… Había comenzado la tan alabada lactancia materna. Y aunque debo reconocer que soy fiel defensora de esta, y que tenía clarísimo que quería amamantar a mi niño de acuerdo a las nuevas tendencias que proponen lactancia exclusiva materna hasta los seis meses, las primeras semanas me quería morir. Es que mi pequeñín no tenía ni diez minutos de vida y succionaba como si me quisiera robar el alma. Pronto vinieron las grietas y cada vez que el pobre lloraba, me dolía la sola idea de tener que alimentarlo. Pero todo pasa y al poco tiempo, ya se superan todos los males (a no ser que haya complicaciones, claro) y lo mejor de todo es que el cerebro bloquea esos recuerdos para que todo sea color de rosas…

4. La ictericia es más común de lo que parece… y no representa el fin del mundo. Eso lo sé ahora, después de sufrir mucho al enterarme que lo dejaban hospitalizado unos cuantos días más y sin poder tomarlo en mis brazos ni darle de comer. Verlo en una cajita llena de luces azules, con sus ojitos vendados… ¡ay, sus ojitos! ¡Si parecía que estuviese en un solarium con sus gafitas de sol! Y yo me había grabado en la retina su mirada penetrante y cómplice, que no pude ver hasta que la bilirrubina le volvió a la normalidad… Pero claro, cuando ves que en las otras incubadoras hay bebés pequeñísimos y en riesgo vital, agradeces que lo tuyo sea ‘sólo’ eso… Y digo que es más normal de lo que parece porque en nuestro caso, coincidimos con un día de diferencia con la compañerita de habitación de Darío, digamos que su primera novia, que lo persiguió hasta en aquellos difíciles momentos 😉

5. A los bebés hay que cambiarles el pañal desde el primer día. Esto, aunque me da un poco de vergüenza contarlo, lo escribo a modo de anécdota y para que os sirva de experiencia. Tras nacer, al niño le hacen todas sus pruebas y lo entregan bien vestidito. Tan guapo estaba y tan tranquilo, recibiendo visitas y conociéndonos mutuamente, que ni se nos pasó por la mente mirarle el pañal. Bueno, sí, en un momento le miramos así sin abrirlo del todo y vimos que estaba muy sequito y limpio… ¡Claro, si hoy en día los pañales convierten el pipí en gel! Cuando llegó la enfermera del turno de noche nos preguntó cuántas veces había hecho pipí y nosotros nos miramos con cara de: “¿es que tiene que hacer pipí?” y la enfermera nos mostró la tremenda pelota que tenía convertida en gel… así que, avisados quedáis…

Anuncios

2 pensamientos en “Nadie me lo dijo

  1. Hola Ale bonitas anecdotas sobre la aventura de ser madre,todo lo que escribiste y al lerlos me vinieron muchos recuerdos de mis dos partos tan diferentes a pesar deser demi misma por decirlo a si,lo que si pase durante los embarazos fu tener mucha preacaucion y y no sobrepasar fuerzas porque con Anjali fue un embarazo levemente ariesgado tuve contraccionespero todo fue bien en el parto me costo me dolio mucho pero tambien acepte la epidural y senti sus empujoncitos de mi peque para poder salir y conocerno en persona lo bueno que en todo momento estovo Albert conmigo pariendo tambien con ella estuvimos 2 semanas en el hospital ella no lograba estabilizar su peso y por eso no nos dejaban ir a casa luego una infeccion intrauterina nos hico regresar al hospital por 5 dias mas a las dos y con el echo de darle de mamar fue brutal la nena memabasangre en lugar de leche doloro pero supere la prueba y con Aisha fue otro parto bello pero muy dificil a los 3 meses tenia casi a diario como 7 contracciones leves me mandaron hacer reposo para estar bien al 6to mes estaba mas complicado cualquier ti`po de ejercicio me daban contracciones casi para parir en fin cuando llego el momento porque me tuvieron que prodicir los dolores igual que con Anjalifue lo mas doloroso que he vivido porque en Guatemala aunque pagues si note hacen cesarea no te ponen anestecia y bueno el medico quizo esperar hasta el ultimo memento para ver si nacia por parto normal laAisha o no y bueno como siempre con la ayuda de Albert y en ese parto tuve la suerte de que mi madre estuviera conmigo lo hice nacio la nena con parto narural fueron las horas mas largas de mi vida y dolorosas porque aparte de eso Aisha era demasiado grande para mi jejeje todos los medicos me decias lo mismo pero bueno como dicen en frascos pequeños se guardan las mejores escencias nacio mi peque me rasgo toda por delant ey por detras pero ella rebien yhasta la fecha las dos son mi mayor orgullo y por lo que yo hago y hare por ellas gracias Ale por lo que compertes porque me hizo recordar los bellos momentos de mi vida y lo que hoy estoy orgullosa y super feliz saludos Magda

    • Hola Magdita, ya lo dicen, que cada embarazo y cada parto son un mundo y nunca uno es igual que el otro… Lo bueno es que cuando no son muy buenos, pasan y dejan tras de sí lo mejor… nuestros peques!! Un besote grande y a ver si nos vemos 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s